Por Klgo. Juan Pablo Costas, M.P. 812. IG @garza.costas
A lo largo de estos años me ha tocado acompañar a deportistas que, después de una lesión o de varias lesiones seguidas, sienten frustración, desánimo y miedo a que les vuelva a pasar.
Es entendible: dejar de entrenar o de competir como uno quiere también pesa en lo emocional.
OK! Aceptar una lesión no significa resignarse ni abandonar los objetivos. Significa reconocer dónde estamos hoy para empezar a trabajar desde ahí. A veces hay que ajustar las cargas, cambiar parte del entrenamiento y avanzar con metas más pequeñas. La recuperación no siempre es una línea recta.
Y volver al deporte no depende solamente de que desaparezca el dolor. También hay que recuperar fuerza, función y confianza para moverse. Cada deportista y cada lesión tienen sus tiempos. Darle lugar a lo que sentimos y seguir un proceso de entrenamiento progresivo también es parte de volver.






